Miedo al cambio

Cualquier tipo de cambio, de trabajo, de estilo de vida, de estudios, iniciar cualquier proyecto nuevo, romper con una pareja, empezar otra relación, incluso irse de vacaciones o viajar. Cualquier actividad que sea “nueva”, para determinadas personas les resulta difícil.

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¿Por qué?

Esa resistencia que tenemos al cambio es un conjunto de estrategias que tenemos para disminuir o eliminar la ansiedad que nos pueden generar ese cambio. Ese excesivo miedo nos paraliza para realizar determinados cambios en la vida, y por lo tanto nos impide desarrollarnos o incluso adaptarnos correctamente a la realidad.

Los miedos más frecuentes que desencadenan esta resistencia al cambio son el temor a lo desconocido y las dudas sobre si seremos capaces de hacerlo bien. El miedo a lo desconocido produce una incertidumbre enorme, Imaginad que os piden que hagáis algo en el trabajo que no tenéis ni idea; lo más normal es que sintáis una presión enorme porque no sabéis que pasará. O cuando vais al médico y os mandan una prueba que jamás os han hecho. Ese desconocimiento de lo que os van a hacer os produce muchas dudas, muchas incertidumbres (¿Qué me harán? ¿Me dolerá? ¿Saldrá bien?…). Todas esas dudas, pueden llegar a bloquearnos hasta el punto de hacernos caer en un estado de ansiedad muy alto.

Respecto a las dudas que generamos sobre nuestras capacidades para afrontar eso que es novedoso para nosotros, pueden ser muy negativas también. Cuando por ejemplo nos surge la oportunidad de un trabajo nuevo, mucha gente reacciona con un miedo irracional y llega incluso a bloquearse hasta el punto de desechar esa oportunidad porque cree firmemente que no será capaz de desempeñar ese nuevo trabajo correctamente.

En el cambio, la pérdida está implícita. Cuando realizas un cambio estas dejando algo que hasta ahora tenías para hacer otra cosa nueva. Por ejemplo una ruptura, (dejas a tu pareja para estar sol@), una nueva relación (dejas la soltería), un nuevo empleo (dejas tu trabajo o tu situación de desempleo para iniciar un nuevo proyecto), viajar (dejas de estar en tu zona de confort que es tu ciudad), etc.

Lo que está claro es que las personas que desarrollan un miedo al cambio suelen justificarse diciendo que no serán capaces, o incluso tienden a negar la propia realidad, puesto que no quieren aceptar que la fuente de los problemas que padecen son ell@s mism@s. Suelen echar la culpa a terceras personas o incluso a la misma sociedad o al contexto.

Cuando no queda más remedio que realizar ese cambio (por ejemplo cuando te despiden de tu trabajo), las personas con ese miedo al cambio suelen paralizarse. Empiezan entonces a realizar acciones de procrastinación. Alargan en el tiempo la búsqueda de un nuevo empleo porque se sienten abrumad@s por el cambio, porque de repente han de encarar una nueva etapa en su vida, y no se sienten capaces y les da mucho miedo. En vez de actuar, de activarse, lo que hacen es encerrarse y lamentarse por la pérdida.

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Existen muchas estrategias psicológicas para encarar ese miedo irracional a afrontar situaciones nuevas en nuestra vida. Al fin y al cabo, la vida es eso, un constante cambio, y en la palabra “cambio” está implícito el término desarrollo.

Cuando ejercemos un cambio en nuestra vida, tenemos que adaptarnos a esa nueva situación, por lo tanto, tenemos que generar una serie de estrategias nuevas para poder adaptarnos a él, sin perder nuestro bienestar. Esa serie de nuevas estrategias son las que generan un desarrollo en las personas, unas herramientas nuevas con las que podemos defendernos tanto en los nuevos acontecimientos, como en los que ya teníamos antes de ese cambio, por lo tanto, nuestra capacidad de adaptación, nuestras habilidades personales, nuestra zona de confort y otros aspectos muy importantes, se ven ampliados, se ven mejorados.

Imaginad por otro lado una vida sin cambios. Nacemos con una labor encomendada, en un lugar concreto y con un determinado circulo de personas que siempre es y será el mismo. A simple vista, no hace falta pensar mucho para llegar a la conclusión que esto podría ser frustrante para cualquier persona. Así, los seres humanos llevamos implícito en nuestra naturaleza el querer cambiar de contexto. Queremos cambiar de faena para seguir evolucionando, queremos conocer nuevas personas para que puedan aportar nuevas experiencias en nuestra vida, queremos conocer nuevas ciudades, nuevas culturas….

El problema de las personas que temen un cambio en la vida, suele venir, entre otras cosas de un miedo irracional como hemos mencionado anteriormente a las cosas o situaciones desconocidas, que proviene de una mente con características neuróticas, las cuáles ha ido desarrollando poco a poco en el transcurso de su evolución personal.

Las personas neuróticas adelantan acontecimientos (la mayoría de veces de un modo negativo) con el objetivo de evitar situaciones que puedan ser perjudiciales para ell@s. Todo el mundo tiene la experiencia de esa persona que no quiere visitar a determinados lugares porque dicen que suelen ser peligrosos (como África o cualquier sitio que sea un poco distinto a nuestra cultura), y prefiere moverse por entornos más cercanos a su modo de vida. Esa persona, de algún modo anticipa que si viaja a ese lugar, puede que le ocurran cosas perjudiciales, y por lo tanto, evita ir. Otra persona que no haya desarrollado una mente “neurótica” (entiéndase neurótica como un adjetivo, y no como algo descalificante o patológico), no teme visitar lugares nuevos, y en esos viajes adquiere una serie de experiencias tremendamente enriquecedoras, las cuales la primera persona no podrá llegar a vivir nunca.

Con cualquier aspecto de la vida, pasa lo mismo. Esa persona que teme cambiar de trabajo por miedo a que sea peor del que está actualmente, puede dejar pasar oportunidades enormes para su carrera laboral, simplemente por anticipar que no será bueno para él/ella.

La falta de creer en nuestras propias capacidades, también es clave para entender ese miedo al cambio. Se extrae de ello una falta de autoconfianza, que puede ser tratada psicológicamente o a través de terapia de coaching, donde la persona empieza a adquirir herramientas de autoconfianza, y hace que se vea mucho más preparada para lograr futuros objetivos. Esa simple herramienta  es una gran catalizadora del cambio, un mechero que enciende la llama de probar cosas nuevas, que algunas veces pueden salir mal, pero muchas otras pueden hacerte evolucionar; pero siempre actúan positivamente, ya que cualquier cambio hace que aprendamos algo nuevo (nos vuelve más sabi@s, más ricos emocionalmente, intelectualmente i en cuestión de experiencias vividas).

Como coach, conozco muchas herramientas para hacer disminuir ese miedo al cambio, uno de los problemas principales de la sociedad, y el protagonista principal en la mayoría de los casos de esas personas que se sienten frustradas y estancadas en sus vidas.

Os propongo a tod@s los lectores/as que veáis este blog una pequeña actividad: me gustaría que dejaseis en los comentarios los miedos al cambio que sufrís en vuestras vidas, para ir hablando de ellos en próximos posts.

Sin más, un placer por pasaros por aquí, y os agradecería que dejaseis vuestras impresiones y un like si os ha gustado el tema tratado.

¡Un abrazo familia!

4 comentarios en “Miedo al cambio”

  1. Buenas,

    Ahora mismo no se me ocurre ningún miedo al cambio, ya que por suerte, soy una persona que se adapta bastante bien, pero diría que el cambio que más miedo me da es perder a mi pareja, que es también mi mejor amigo.

    Saludos.

    Me gusta

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